El niño que toca el banjo no es actor, es apenas un chico autista que residía cerca del lugar donde se estaba filmando la película Amarga Pesadilla cuando, por casualidad, el equipo paró en una gasolinera, surgió esta escena notable del film, que el director Boorman tuvo la felicidad después de incluir en la historia...
Reparen en la expresión del niño...
Al principio, triste y pequeño. Pero, a medida que toca su banjo, crece con la música y se va dejando llevar por ella hasta transformar su expresión en alegría, rescatada gracias a un guitarrista forastero.
El niño crece, brilla y exhibe su sonrisa apresada en los pliegues de su deficiencia - sonrisa maravillosa que la magia de la música trae a la superficie.
Después, vuelve dentro de sí, dejando su parte de belleza eternizada en este film.
Vea el video hasta el final y asista al excelente duelo de guitarra y banjo.

Calificación:
  • Actualmente 5/5 estrellas.

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