Hoy estoy muy triste, de nueva cuenta me volví en el ser irracional que no entiende palabras, el cual busca soluciones sin importar las consecuencias, ese que muchas veces de joven el doctor quiso ocultar, pero yo jamás deje que se fuera, pues sabía que me ayudaría de grande. Ahora de grande se que no es una ayuda sino una carga.

A mis pies se encontraba la dama que amé durante unos meses, quien no entendió que era yo el que tenía el problema y no ella, quien quería vivir al límite junto a un adefesio, quien pagó con su vida por la locura de un no humano. De niños las críticas eran fuertes, pero de grande el fuerte soy yo. Esos niños ya no se burlan, ahora suplican por más dolor.

En esta ocasión era diferente, no sé que era, pero lo era, ella me motivaba a no dejarla ahí donde estábamos, la quería conservar, quería seguir con ella, pesé a lo exótico que hizo que me pusiera, era bella como mi madre, preciosa como mi hermana. Ella, era ella, quien me ayudaría a salir de este embrollo pero no quiso, no pudo.

Sabía que tenias que pasar a la historia igual que yo, ¿pero de qué forma?, la materia roja teñía tu cabello rubio, y el pequeño hueso de rata me ayudo para imprimir en Tu Lienzo una hermosa poesía cargada de amargura y pación, dos factores que han marcado mi historia y mi cuerpo desde que nací.

Comencé con cosas comunes, la forma en que te conocí, la manera en que pierdo el control, de lo mal que me trataba el tal progenitor, del odio hacia él y de la forma que lo acabé, recuerdo que fue mi primer destello de locura, pero en ese momento no lo sentí como locura, sino como alivio, me dio tanto gusto, que esa noche festeje en un éxtasis de lujuria desenfrenada, tenía 20 años.

Termine con Tu Lienzo y llegue a una división, en un lugar donde dormí cientos de veces, acariciando la hermosa piel blanca de la exótica mujer, me dispuse a continuar con mi relato, tomé el lado izquierdo donde escribí todo lo malo de mi vida, mis peores miedo, mis anhelos fracasados, mis muertes incontrolables todo lo malo tanto de mi exterior como mi interior.

Llegue al final y me di cuenta que había vaciado todo mi coraje, miedo y rencor en tu extremidad, me sentí un tanto tranquilo, comencé a respirar y él otro comenzó a ocultarse, estaba ahí de nuevo, en un rincón de mi ser, esperando a ser provocado de nueva cuenta.

Tome tú lado derecho rubia mujer y escribí todo lo bello de la vida, mi madre, mi hermana, la primera vez que te vi, las ganas que tenias por “curarme” y la esperanza que sembraste en mí, me percate que escribí de la rodilla hacia abajo solo de ti, en ese momento me percate que estaba enamorado. Enamorado de un cuerpo inerte e inexpresivo, enamorado de algo y no de alguien. Busque tu alma por los alrededores pero era muy tarde.

Me percate que estaba llorando, sentimiento nuevo en mí, sentí frio y él se escondió aun más, no sabía que hace, me volví un poco débil por la incertidumbre de lo que sucedía, estaba consciente de que no regresarías y de lo mal que me había portado, de pronto una acción instintiva me condujo a tu brazo y mordí tu tríceps, deje la marca característica y me fui del lugar, amando a una mujer inerte, a un cuerpo sin sentimientos.

Vistas: 0

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Durango en Linea para agregar comentarios!

Únete a Durango en Linea