Las comunidades y entidades de la región están inmersas en cientos y cientos de fabulas, mitos y leyendas. Desde las comunes como lo es la llorona o
el carretón del diablo, con sus modificaciones pero siempre existe historia que
trascienden de generación en generación.



Así sucedió con El Árbol que Guía, que a decir de los ancianos del pueblo de El Barranco, dicho árbol fue plantado
por el brujo del pueblo Olonom por el año de 1315. A decir de los pobladores al
plantar el pequeño árbol en la entrada del pueblo el brujo comento “este árbol
guaira a todo el viajante perdido, atrayendo a los curiosos y amantes a El
Barranco”.



En cuestión de meses la pequeña planta estaba en su máxima expresión, proporcionaba sombra para 500 personas y floreaba en invierno. Era todo un
espectáculo visual. Sin embargo el poder del árbol consistía en guiar a los
perdidos. Los que habitan El Barranco afirman ser testigos de un centenar de
rutas que trazo el viejo árbol.



Explican que el viajero distraído llegaba a la gran sombra sin saber su poder, inmediatamente se dormía abrazado a las ramas al despertar los viajantes
recordaban su camino y continuaban su andar, aunque estuviesen a miles de
kilómetros de distancia. Por su parte explican los viajantes que al dormirse en
sus sueños el árbol cobra vida y como si fuese un mapa mundial a detalle y con
imágenes les indicaba el camino a seguir.



Sin excepción todos los viajantes argumentaban lo mismo. Un día a los pues del gran árbol cayó un joven, con toda la finta de viajero, de aquellos
que nunca estar perdidos por no tener una ruta a seguir, de esos que se guían
bajo sus instintos. Al despertar el árbol comenzó a marchitarse, los pobladores
desconcertados se presentaron a ver el suceso inédito e inexplicable pues jamás
había tirado una ojo aquel gran árbol.



Con asombro los Barranqueros cuestionaron al viajante, ¿Qué sucedió en el sueño? Y el joven respondió –lo que tenía que suceder- después de esta
respuesta tomo sus cosas y prosiguió su camino. Hoy en día normal"">El Árbol Guía, está seco y sus dones han cambiado, ahora las
personas acuden a dejar ofrendas en el gran árbol, pues dicen que es milagroso.



Con respecto al joven viajero que marchito al árbol, los pobladores afirman que era el brujo Olonom, y otros dicen que al no tener nada que guiar
el gran árbol se entristeció y fue por eso que marchitó.

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Comentario

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Comentario de Claudio Gallardo el marzo 30, 2010 a las 4:11pm
hola que tal, en verdad no existe la comunidad, me inspire en el municipio de Tepehuanes, pero en si no existe, !que yo sepa! gracias por los comentarios..
Comentario de Luis Saul Gonzalez Guerrero el marzo 27, 2010 a las 10:46pm
maravilosa fabula, para enfocarla a nuesto patria Mexico
Comentario de Staff Durango en LInea el marzo 27, 2010 a las 10:33pm
Excelente historia!... de que comunidad o pueblo la sacaste?